domingo, 1 de junio de 2014

Cuento - Lector Ideal Niños de 6 años

Juanito enojado


A la escuelita Cipreses Felices todos los niños asistían muy contentos día a día. Allí tenían un patio enorme para jugar y las tías enseñaban las lecciones con jueguitos de manera muy entretenida.


Un día Pedrito hizo un gran anuncio a sus compañeros de curso diciéndoles:

-Mañana es mi cumpleaños y les quiero invitar para que todos juntos lo festejemos.


Todos celebraron con un gran aplauso la noticia del festejo del cumpleaños de Pedrito.

Inmediatamente Pepita, una de las compañeras más queridas de Pedrito le dijo:

–¿Y Juanito? ¿Quién le avisará? Porque hoy no vino a la escuela.


Pedrito puso una cara de gran preocupación al saber que Juanito no estaba con ellos. Miró rápidamente y entre todos distinguió a Dieguito, que vivía cerca de la casa de Juanito y le dijo:

– ¿Dieguito, le puedes avisar a Juanito que mañana es mi cumpleaños y está invitado a mi fiestita?


Dieguito tenía puestos en ese momento unos audífonos, y se limitó a inclinar su cabeza como si le dijera que sí a Pedrito.


Llegó el día del cumpleaños de Pedrito, lo festejaron con mucha diversión entre juegos, risas y baile. A la fiestita no faltó casi nadie, pero hubo un gran ausente y ese fue Juanito.


El lunes cuando todos fueron nuevamente a clases, se encontraron en el patio del colegio Pepita y Juanito, entonces Pepita le preguntó:

-Juanito ¿por qué no fuiste al cumpleaños de Pedrito? ¡Estuvo super divertido!.


Juanito, con un gesto de mucha sorpresa y tristeza, le respondió:

-No fui, porque no me invitaron, no sabía que festejarían el cumpleaños de Pedrito.


Pepita con preocupación y muy sorprendida le dijo a Juanito:

-¿Cómo qué no sabías?, si Pedrito invitó a todo el curso.


Y Juanito le respondió:

–Sí sí, invitó a todos, pero a mí no.


En ese momento se escuchó el timbre y todos entraron a clases, Juanito, muy enojado, saludó a todos sus compañeros menos a Pedrito. Y con esa actitud, permaneció toda la semana sin dirigirle la palabra.


Al día siguiente, Pepita llegó al colegio trayendo invitaciones para su cumpleaños, que lo festejaría el Sábado siguiente. Cuando le entregó la invitación a Juanito, le dijo:

–Juanito el próximo Sábado es mi cumpleaños, esta es la invitación para tí.


En cuanto Juanito tomó la invitación, miró a los ojos a Pepita y le dijo:

-¿Está invitado Pedrito a tu cumpleaños?


Pepita le respondió:

–Por supuesto que sí, ya lo invité, somos todos compañeros y muy amigos, espero que no faltes a mi fiestita, te esperamos.


Juanito estaba tan, tan enojado que no quiso ir al cumpleaños de Pepita, porque iría Pedrito.


Llegó el día del cumpleaños de Pepita, fueron todos los compañeritos y se divirtieron celebrándolo con mucha alegría, sobretodo Pedrito. Mientras que Juanito estaba triste y solo en su casa.


Al siguiente Lunes se encontraron nuevamente en el colegio. Pepita pensativa y seria se acercó a su profesora y le dijo:

–Tía, me siento triste porque Juanito sigue enojado con Pedrito porque no lo invitó a su cumpleaños, y no sólo eso sucedió, sino que Juanito tampoco vino a mi cumpleaños.


La profesora al escuchar el relato de Pepita respondió inmediatamente organizando una conversación con todos los compañeritos de clase. Llamó a Juanito y a Pedrito, invitándoles a pasar al frente de toda la clase, y les dijo:

-Juanito ¿Me gustaría saber por qué estas tan enojado con Pedrito?-, a lo que Juanito respondió:

-Estoy muy enojado con Pedrito porque no me invitó a su cumpleaños. Fui el único compañero que no invitó a su fiestita.


Entonces la maestra dirigió su mirada a Pedrito preguntándole:

-Pedrito ¿Tú no invitaste a tu cumpleaños a Juanito?- Y Pedrito respondió:

-Sí lo invité, como él no vino a la escuela le envié la invitación con Dieguito que vive cerca de su casa.


Entonces la maestra llamó a Dieguito para preguntarle:

-¿Dieguito, tú invitaste a Juanito al cumpleaños de Pedrito?- Y Dieguito respondió:

-Pedrito nunca me dijo que lo invitara.-

A lo cual Pedrito replicó:

-Sí, yo te pedí que invitaras a Juanito. ¿Recuerdas?- Dieguito sorprendido dijo:

-No, tú no me dijiste nada.- Pedrito insistió:

-Sí, te pedí que invitaras a Juanito a mi cumpleaños. Ese día que tenías puesto tus audífonos.


Entonces Dieguito, apenado entendió que no había escuchado a Pedrito, a lo que Juanito añadió:

-Por eso no me llegó la invitación, porque tú Dieguito no escuchaste a Pedrito. Ahora comprendo todo. Quiero pedirte disculpas a ti Pedrito, y a ti Pepita, porque mi enojo no me permitió hablar con ustedes.- Pedrito respondió a Juanito:

-Discúlpame tú a mí, porque si bien era importante mi cumpleaños, también debió ser importante asegurarme que te llegara la invitación.- Juanito respondió:

-Me perdí tu cumpleaños Pepita, y te juzgué mal a tí Pedrito culpándote de todo. Me sentí tan enojado, frustrado, pensé que no me querían como su amigo. Ahora hemos hablado y gracias a la ayuda de la tía, me siento contento por saber que ustedes me quieren como yo los quiero a ustedes.


Pedrito y Juanito se estrecharon en un abrazo y a Pepita se le dibujó una gran sonrisa en su rostro. Finalmente la maestra dijo:

-Ahora que está todo aclarado tengo una hermosa idea, ¿Qué les parece si festejamos nuevamente el cumple de Pedrito y de Pepita aquí en el colegio?


Todos aplaudieron festejando la genial idea de la profesora, mientras, Pepita, Pedrito y Juanito estrechaban su amistad en un gran abrazo.


Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Cuento - Lector Ideal Niños de 5 años

Juanito enojado


A la escuelita Cipreses Felices todos los niños asistían muy contentos día a día. Allí tenían un patio enorme para jugar y las tías enseñaban las lecciones con jueguitos de manera muy entretenida.



Un día Pedrito hizo un gran anuncio a sus compañeros de curso diciéndoles:

-Mañana es mi cumpleaños y les quiero invitar para que todos juntos lo festejemos.


Todos celebraron con un gran aplauso la noticia del festejo del cumpleaños de Pedrito.

Inmediatamente Pepita, una de las compañeras más queridas de Pedrito le dijo:

–¿Y Juanito? ¿Quién le avisará? Porque hoy no vino a la escuela.


Pedrito puso una cara de gran preocupación al saber que Juanito no estaba con ellos. Miró rápidamente y entre todos distinguió a Dieguito, que vivía cerca de la casa de Juanito y le dijo:

– ¿Dieguito, le puedes avisar a Juanito que mañana es mi cumpleaños y está invitado a mi fiestita?


Dieguito tenía puestos en ese momento unos audífonos, y se limitó a inclinar su cabeza como si le dijera que sí a Pedrito.


Llegó el día del cumpleaños de Pedrito, lo festejaron con mucha diversión entre juegos, risas y baile. A la fiestita no faltó casi nadie, pero hubo un gran ausente y ese fue Juanito.


El lunes cuando todos fueron nuevamente a clases, se encontraron en el patio del colegio Pepita y Juanito, entonces Pepita le preguntó:

-Juanito ¿por qué no fuiste al cumpleaños de Pedrito? ¡Estuvo super divertido!.


Juanito, con un gesto de mucha sorpresa y tristeza, le respondió:

-No fui, porque no me invitaron, no sabía que festejarían el cumpleaños de Pedrito.


Pepita con preocupación y muy sorprendida le dijo a Juanito:

-¿Cómo qué no sabías?, si Pedrito invitó a todo el curso.


Y Juanito le respondió:

–Sí sí, invitó a todos, pero a mí no.


En ese momento se escuchó el timbre y todos entraron a clases, Juanito, muy enojado, saludó a todos sus compañeros menos a Pedrito. Y con esa actitud, permaneció toda la semana sin dirigirle la palabra.


Al día siguiente, Pepita llegó al colegio trayendo invitaciones para su cumpleaños, que lo festejaría el Sábado siguiente. Cuando le entregó la invitación a Juanito, le dijo:

–Juanito el próximo Sábado es mi cumpleaños, esta es la invitación para tí.


En cuanto Juanito tomó la invitación, miró a los ojos a Pepita y le dijo:

-¿Está invitado Pedrito a tu cumpleaños?


Pepita le respondió:

–Por supuesto que sí, ya lo invité, somos todos compañeros y muy amigos, espero que no faltes a mi fiestita, te esperamos.


Juanito estaba tan, tan enojado que no quiso ir al cumpleaños de Pepita, porque iría Pedrito.


Llegó el día del cumpleaños de Pepita, fueron todos los compañeritos y se divirtieron celebrándolo con mucha alegría, sobretodo Pedrito. Mientras que Juanito estaba triste y solo en su casa.


Al siguiente Lunes se encontraron nuevamente en el colegio. Pepita pensativa y seria se acercó a su profesora y le dijo:

–Tía, me siento triste porque Juanito sigue enojado con Pedrito porque no lo invitó a su cumpleaños, y no sólo eso sucedió, sino que Juanito tampoco vino a mi cumpleaños.


La profesora al escuchar el relato de Pepita respondió inmediatamente organizando una conversación con todos los compañeritos de clase. Llamó a Juanito y a Pedrito, invitándoles a pasar al frente de toda la clase, y les dijo:

-Juanito ¿Me gustaría saber por qué estas tan enojado con Pedrito?-, a lo que Juanito respondió:

-Estoy muy enojado con Pedrito porque no me invitó a su cumpleaños. Fui el único compañero que no invitó a su fiestita.


Entonces la maestra dirigió su mirada a Pedrito preguntándole:

-Pedrito ¿Tú no invitaste a tu cumpleaños a Juanito?- Y Pedrito respondió:

-Sí lo invité, como él no vino a la escuela le envié la invitación con Dieguito que vive cerca de su casa.


Entonces la maestra llamó a Dieguito para preguntarle:

-¿Dieguito, tú invitaste a Juanito al cumpleaños de Pedrito?- Y Dieguito respondió:

-Pedrito nunca me dijo que lo invitara.-

A lo cual Pedrito replicó:

-Sí, yo te pedí que invitaras a Juanito. ¿Recuerdas?- Dieguito sorprendido dijo:

-No, tú no me dijiste nada.- Pedrito insistió:

-Sí, te pedí que invitaras a Juanito a mi cumpleaños. Ese día que tenías puesto tus audífonos.


Entonces Dieguito, apenado entendió que no había escuchado a Pedrito, a lo que Juanito añadió:

-Por eso no me llegó la invitación, porque tú Dieguito no escuchaste a Pedrito. Ahora comprendo todo. Quiero pedirte disculpas a ti Pedrito, y a ti Pepita, porque mi enojo no me permitió hablar con ustedes.- Pedrito respondió a Juanito:

-Discúlpame tú a mí, porque si bien era importante mi cumpleaños, también debió ser importante asegurarme que te llegara la invitación.- Juanito respondió:

-Me perdí tu cumpleaños Pepita, y te juzgué mal a tí Pedrito culpándote de todo. Me sentí tan enojado, frustrado, pensé que no me querían como su amigo. Ahora hemos hablado y gracias a la ayuda de la tía, me siento contento por saber que ustedes me quieren como yo los quiero a ustedes.


Pedrito y Juanito se estrecharon en un abrazo y a Pepita se le dibujó una gran sonrisa en su rostro. Finalmente la maestra dijo:

-Ahora que está todo aclarado tengo una hermosa idea, ¿Qué les parece si festejamos nuevamente el cumple de Pedrito y de Pepita aquí en el colegio?


Todos aplaudieron festejando la genial idea de la profesora, mientras, Pepita, Pedrito y Juanito estrechaban su amistad en un gran abrazo.


Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
Positivamente Libre
Interesante tarea es intentar describir a este ser particular amante de la libertad.
De voluminosa contextura y gran estatura, con facilidad en él dos seres cabrían

En su cabeza su cabello se evapora, y a su vez, ideas llueven a toda hora.

Posee ojos claros, tez blanca, barba creciente y grandes dientes.

Por cuestiones de salud, se observa en su alimentación un orden últimamente, suplido tal vez por el concentrado de vitaminas del estudiante.

Consciente de la libertad y practicante del amor al prójimo, no escatima en fuerzas ni en medir los resultados, si sus derechos son vulnerados.

En su interacción con el género femenino, se ha detectado una característica común en sus parejas, que trasciende a la mera búsqueda de belleza, ya que además de complicidad y compañerismo, para este ser es fundamental el POSITIVISMO

Positivismo, positivo, no negativo, ¡Sí Positivo! es lo que busca no solo en su mujer, sino en todo tipo de relaciones y canciones.

Por lo mismo, detesta la negatividad y otros males que aquejan a la humanidad, tales como:


                              - Discriminación

                              - Racismo

                              - Injusticia

                              - Y en especial detesta la cobardía; el cobarde que ataca donde ve debilidad, que nunca da la cara, que por la espalda da sus puñaladas, y el resto no le importa nada. El cobarde, que cuando es puesto en evidencia se hace hace la víctima, o le da lo mismo y se ríe, porque el cobarde no siente vergüenza, y está convencido que los demás no se dan cuenta de su cobardía, sintiéndose por eso un ganador.
Por último, este ser goza de:
                            - Desplasarse de un lugar a otro del planeta

                            - Escuchar música

                            - Leer

                            - El "Séptimo Arte"

                            - Y en especial la natación, que espera retomar tan pronto termine esta canción.