Juanito enojado
A la escuelita Cipreses Felices todos los niños asistían muy contentos día a día. Allí tenían un patio enorme para jugar y las tías enseñaban las lecciones con jueguitos de manera muy entretenida.
Un día Pedrito hizo un gran anuncio a sus compañeros de curso diciéndoles:
-Mañana es mi cumpleaños y les quiero invitar para que todos juntos lo festejemos.
Todos celebraron con un gran aplauso la noticia del festejo del cumpleaños de Pedrito.
Inmediatamente Pepita, una de las compañeras más queridas de Pedrito le dijo:
–¿Y Juanito? ¿Quién le avisará? Porque hoy no vino a la escuela.
Pedrito puso una cara de gran preocupación al saber que Juanito no estaba con ellos. Miró rápidamente y entre todos distinguió a Dieguito, que vivía cerca de la casa de Juanito y le dijo:
– ¿Dieguito, le puedes avisar a Juanito que mañana es mi cumpleaños y está invitado a mi fiestita?
Dieguito tenía puestos en ese momento unos audífonos, y se limitó a inclinar su cabeza como si le dijera que sí a Pedrito.
Llegó el día del cumpleaños de Pedrito, lo festejaron con mucha diversión entre juegos, risas y baile. A la fiestita no faltó casi nadie, pero hubo un gran ausente y ese fue Juanito.
El lunes cuando todos fueron nuevamente a clases, se encontraron en el patio del colegio Pepita y Juanito, entonces Pepita le preguntó:
-Juanito ¿por qué no fuiste al cumpleaños de Pedrito? ¡Estuvo super divertido!.
Juanito, con un gesto de mucha sorpresa y tristeza, le respondió:
-No fui, porque no me invitaron, no sabía que festejarían el cumpleaños de Pedrito.
Pepita con preocupación y muy sorprendida le dijo a Juanito:
-¿Cómo qué no sabías?, si Pedrito invitó a todo el curso.
Y Juanito le respondió:
–Sí sí, invitó a todos, pero a mí no.
En ese momento se escuchó el timbre y todos entraron a clases, Juanito, muy enojado, saludó a todos sus compañeros menos a Pedrito. Y con esa actitud, permaneció toda la semana sin dirigirle la palabra.
Al día siguiente, Pepita llegó al colegio trayendo invitaciones para su cumpleaños, que lo festejaría el Sábado siguiente. Cuando le entregó la invitación a Juanito, le dijo:
–Juanito el próximo Sábado es mi cumpleaños, esta es la invitación para tí.
En cuanto Juanito tomó la invitación, miró a los ojos a Pepita y le dijo:
-¿Está invitado Pedrito a tu cumpleaños?
Pepita le respondió:
–Por supuesto que sí, ya lo invité, somos todos compañeros y muy amigos, espero que no faltes a mi fiestita, te esperamos.
Juanito estaba tan, tan enojado que no quiso ir al cumpleaños de Pepita, porque iría Pedrito.
Llegó el día del cumpleaños de Pepita, fueron todos los compañeritos y se divirtieron celebrándolo con mucha alegría, sobretodo Pedrito. Mientras que Juanito estaba triste y solo en su casa.
Al siguiente Lunes se encontraron nuevamente en el colegio. Pepita pensativa y seria se acercó a su profesora y le dijo:
–Tía, me siento triste porque Juanito sigue enojado con Pedrito porque no lo invitó a su cumpleaños, y no sólo eso sucedió, sino que Juanito tampoco vino a mi cumpleaños.
La profesora al escuchar el relato de Pepita respondió inmediatamente organizando una conversación con todos los compañeritos de clase. Llamó a Juanito y a Pedrito, invitándoles a pasar al frente de toda la clase, y les dijo:
-Juanito ¿Me gustaría saber por qué estas tan enojado con Pedrito?-, a lo que Juanito respondió:
-Estoy muy enojado con Pedrito porque no me invitó a su cumpleaños. Fui el único compañero que no invitó a su fiestita.
Entonces la maestra dirigió su mirada a Pedrito preguntándole:
-Pedrito ¿Tú no invitaste a tu cumpleaños a Juanito?- Y Pedrito respondió:
-Sí lo invité, como él no vino a la escuela le envié la invitación con Dieguito que vive cerca de su casa.
Entonces la maestra llamó a Dieguito para preguntarle:
-¿Dieguito, tú invitaste a Juanito al cumpleaños de Pedrito?- Y Dieguito respondió:
-Pedrito nunca me dijo que lo invitara.-
A lo cual Pedrito replicó:
-Sí, yo te pedí que invitaras a Juanito. ¿Recuerdas?- Dieguito sorprendido dijo:
-No, tú no me dijiste nada.- Pedrito insistió:
-Sí, te pedí que invitaras a Juanito a mi cumpleaños. Ese día que tenías puesto tus audífonos.
Entonces Dieguito, apenado entendió que no había escuchado a Pedrito, a lo que Juanito añadió:
-Por eso no me llegó la invitación, porque tú Dieguito no escuchaste a Pedrito. Ahora comprendo todo. Quiero pedirte disculpas a ti Pedrito, y a ti Pepita, porque mi enojo no me permitió hablar con ustedes.- Pedrito respondió a Juanito:
-Discúlpame tú a mí, porque si bien era importante mi cumpleaños, también debió ser importante asegurarme que te llegara la invitación.- Juanito respondió:
-Me perdí tu cumpleaños Pepita, y te juzgué mal a tí Pedrito culpándote de todo. Me sentí tan enojado, frustrado, pensé que no me querían como su amigo. Ahora hemos hablado y gracias a la ayuda de la tía, me siento contento por saber que ustedes me quieren como yo los quiero a ustedes.
Pedrito y Juanito se estrecharon en un abrazo y a Pepita se le dibujó una gran sonrisa en su rostro. Finalmente la maestra dijo:
-Ahora que está todo aclarado tengo una hermosa idea, ¿Qué les parece si festejamos nuevamente el cumple de Pedrito y de Pepita aquí en el colegio?
Todos aplaudieron festejando la genial idea de la profesora, mientras, Pepita, Pedrito y Juanito estrechaban su amistad en un gran abrazo.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.
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